El corazón de María, es el mismo corazón de Jesús, unidos por el Amor del Padre. En Jesús adoramos tres corazones que forman un solo corazón por la estrecha unión que tienen entre sí.
Hoy en esta Fiesta Congregacional del Corazón de María volvemos a renovar el llamado a la unión profunda con Dios, desde el camino discipular que nos muestra María, una de las primeras discípulas de la cultura del amor. Quien mira a María ve a Jesús, pues Jesús lo es todo en ella; María nada es, nada tiene, sino de Jesús, pues es Jesús el que todo lo obra en ella. El Padre concedió a María concebir a su hijo primero en su corazón, así le concedió a ella formar el corazón de su hijo en la humanidad. Pues el que hizo maravillas en María la hace también en nosotros, con este corazón nos hacemos solidarios, dadores alegres para servir con alegría y hacer Reinar a Jesús en los que hoy sienten su ausencia; No nos contentemos con amar a Dios con nuestro pequeño corazón humano, eso es poco… Amémoslo con todo el amor de nuestro corazón.
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