Se aproxima el final de nuestro IV Capítulo Provincial y solo tenemos que decir… “Queremos asumir la etapa que comienza con los ojos y el corazón puestos en Jesús Resucitado. Él está más allá de la historia, pero la guía, la orienta y le da sentido…” (Tomado de la monición de la Eucaristía celebrada por el Padre José Quimbayo desde la Comunidad de Ibagué).
El Padre en la homilía resaltó, el Evangelio de Juan nos interpela sobre los miedos… miedo a perder el confort a estar en riesgo, miedo a muchas realidades…esos miedos son los lobos que quieren destruir el rebaño. Si debemos cuidar del rebaño, cuidar nuestra Consagración, así como Santa María Eufrasia decía: me consume el celo en todo mi ser y por eso debemos trabajar sin descanso por las almas, llevarles esa luz de Jesús… llevar la luz a las realidades de tantas mujeres y sus familias que la Congregación acompaña.
En medio de los peligros el Buen Pastor llega y levanta en sus hombros aquellas mujeres que necesitan. Jesús nos invita abrir el corazón a la simplicidad desde la oración y contemplación, a no cerrarnos a la realidad. Vive una relación con Jesús sin dejar de ver la realidad en los pequeños y simples, ellos son capaces de recibir el Reino de Dios. No tener miedo de la realidad de nuestro mundo que desde la condición de religiosas hoy se hace urgente y más significativo dar una respuesta a este grito de la sociedad, en especial a los que excluyen y esta es una misión redentora de reconciliación. Esta es una Iglesia en salida, una Congregación en salida en encontrar el rostro del Buen Pastor que está en las calles.
El trabajo del día se desarrolló en revisión y discernimiento para tomar las decisiones necesarias para hacer vida todo lo que el Señor nos ha mostrado a través de nuestros diálogos como Partners Hermanas y Laicos.
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