En primer lugar, “Él se opone al pastor asalariado a quien no le importan las ovejas, porque no son suyas y que hace este trabajo solo por la paga: no se preocupa por defenderlas y cuando llega el lobo huye abandonándolas (cfr vv. 12-13)”

En cambio, Jesús es un auténtico y verdadero Pastor, nos defiende y salva en situaciones difíciles, mediante la luz de su palabra y la fuerza de su presencia, que experimentamos especialmente en los sacramentos.

Jesús conoce a sus ovejas y las ovejas lo conocen a Él

Para Él no somos masa ni multitud somos personas únicas, cada uno con la propia historia, cada uno con los propios valores, como criaturas redimidas por Cristo. Solo Él sabe qué hay en nuestro corazón, conoce nuestras fortalezas y debilidades, y está siempre listo para cuidar de nosotros para sanar las llagas de nuestros errores con la abundancia de su gracia y su amor en él se realiza plenamente la imagen del pastor de nuestros pueblos que sufren, venda sus heridas, cura al que está enfermo. El amor de Cristo abraza a todos Jesús Buen Pastor defiende, conoce y sobre todo ama a sus ovejas hasta morir en la cruz, porque esta es la voluntad del padre, que nadie se pierda.

Jesús hoy nos invita a testimoniar su amor compasivo y misericordioso con actitud humilde y fraterna a todos y cada uno sin exclusión y a llevar adelante esta misión universal de Cristo ya que Él ha dado la vida por toda la humanidad.

Por: Rocío Cardona, religiosa de CNSCBP