La vida consagrada es abrazar un estilo de vida que busca la unión con Dios y el servicio a la humanidad. Es una invitación a todos nosotros a considerar cómo podemos incorporar los valores de pobreza, castidad y obediencia en nuestras propias vidas, buscando siempre la voluntad de Dios y sirviendo a los demás con amor y dedicación, reconociendo que el amor y el servicio son las mayores expresiones de nuestra fe. Las Hermanas al profesar sus votos, optan por un estilo de vida, apostólico o contemplativo según su congregación, que requiere una dedicación profunda y un firme compromiso con su fe y misión espiritual, su vida es un testimonio continuo de amor y servicio, recordándonos que la fe se manifiesta a través de acciones concretas de ayuda y compasión hacia los demás.