Presencia de las hermanas Contemplativas de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor en San Juan de Lagunillas en Mérida Venezuela.
Nosotras las Hermanas Contemplativas, llenas de gozo, alegría y Acción de gracias a Dios, por estos 19 años de presencia de Jesús Buen Pastor en esta querida comunidad Corazón de María en San Juan de Lagunillas. Los celebramos con una Eucaristía el 22 de julio, día de nuestra Patrona Santa María Magdalena.
Las personas que conocen nuestra misión expresan que: con nuestra presencia orante, hemos logrado ser transmisoras de fe, se sienten fortalecidos espiritualmente, acompañados y bendecidos de Dios, sobre todo la riqueza de tener el Sagrario donde pueden adorar al Señor. La presencia de un Dios de amor vivo más cercano, con nuestro servicio de oración y entrega en la misión se ha fortalecido la experiencia de fe de las personas evidenciándose la disminución de las prácticas de la santería y brujería. Este es uno de los testimonios que dice la gente que significa la permanencia de Hermanas Contemplativas en este bello lugar.
“Un oasis de oración y de bendición Hermanas Contemplativas del Buen Pastor” De Edo. Mérida San Juan de Lagunillas
Dios desde el comienzo de la historia de Salvación ha acompañado a su pueblo y Él mismo ha sido el “Buen Pastor” que cuida a sus ovejas, como nos lo recuerda el profeta Ezequiel: “Pues el Señor Dios dice: ¡Yo personalmente buscaré y encontraré a mis ovejas! ¡A cada una le daré mi atención! Yo seré como un pastor en medio de su rebaño” (cf. Ez 34,11-17).
Esa promesa divina sigue actualizándose cada día y en muchos lugares del mundo. San Juan de Lagunillas de Mérida, uno de los tantos bellos, cálidos y acogedores pueblos andinos del Estado Mérida de Venezuela ha tenido la bendición, aparte de ser atendida por muchos sacerdotes entre diocesanos y Eudistas, la presencia contemplativa, sencilla, humilde, fraterna y amorosa de las Hermanas Contemplativas de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor. A través de su oración permanente y silenciosa, en medio de días “oscuros” y situaciones “nubladas” ellas han “encontrado” y rescatado a muchas ovejas para el Señor, atraídas por su trato afable, cariñoso y sincero. Han sabido “alimentarlas” en esas bellas montañas con el pasto de la incesante oración, de la invitación a encontrarse con el Señor en la lectura de la Palabra de Dios, el rezo del Santo Rosario, la Santa Eucaristía, las horas litúrgicas, haciendo de esas tierras áridas de San Juan, “tierra fértil y buena”, permitiendo a sus habitantes “se recostarán en paz y apacentarán en ricos pastos en seguridad”. Presencia contemplativa que también ha ayudado a rescatar a aquellas ovejas “perdidas, que se han descarriado, y las han traído de vuelta al redil” con la gracia de Dios y la constancia en el orar, siendo todo eso una gran bendición, no solo para San Juan de Lagunillas, sino para toda la Nación.
Tuve la dicha y bendición de estar presente y concelebrar en la misa de apertura de la fundación de la comunidad de las hermanas el 22 Julio de 2002. La Eucaristía fue presidida por Mons. Miguel Antonio Salas, Eudista, quien para aquel momento era el Arzobispo de la Arquidiócesis de Mérida, acontecimiento que llenó de alegría y mucha esperanza a todos, algunos comentaban !Qué bendición y cuánto amor nos tiene Jesús el Buen Pastor, enviando a las hermanitas tan queridas a nuestras tierras para continuar su misión!
Luego en varios momentos y desde el itinerario de fe las acompañé en este camino común de santidad desde la espiritualidad legada por nuestros fundadores San Juan Eudes y Santa María Eufrasia, permitiéndome en lo personal consolidar y amar mucho más mi vocación sacerdotal y mi gran deseo de santidad, “de llegar al cielo, lo más bello” como todas ellas me decían, y es una gran verdad, porque el paraíso y más aún la santidad es nuestra meta y hacia ella nos debe llevar este peregrinar.
Bendigo a Dios y a nuestra Bella Madre, por su presencia entre nosotros. Ellas, como el corazón palpitante de Jesús en medio de este pueblo sufrido “son un oasis de oración y de bendición”. Gracias infinitas por los múltiples beneficios y bondades que ha derramado el Padre Misericordioso en Venezuela y ruego al Dueño de la Mies (cf. Mt, 9,38) que les envíe abundantes y santas vocaciones.
Con eterna gratitud y amor. P. José Antonio Sabino R. cjm.
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